Vinos de la Ribera del Duero

Vinos de la Ribera del Duero

 Ribera del Duero es una denominación de origen a la que se acogen viñedos localizados en las márgenes del Alto Duero, en el corazón de Castilla y León, dentro de una franja de la cuenca del río, de unos 115 kilómetros de longitud y 35 de anchura, situada en la confluencia de las provincias de Soria (19 municipios), Burgos  (60), Segovia (4) y Valladolid (19).

 A finales de 2005, los cultivos de la zona constituían aproximadamente el 20% de toda la extensión dedicada al cultivo de la vid en España. Comprende una superficie de viñedo inscrita de 20. 956 hectáreas y consta de 8.331 viticultores activos (año 2009).

Historia de los vinos de La Ribera del Duero

La historia de la Ribera del Duero, una denominación joven, no puede entenderse sin la enorme contribución de los vinos de Vega Sicilia, un clásico de la enología mundial, y de Alejandro Fernández, un auténtico revolucionario en el sector.

Es probable que los romanos cultivaran ya el viñedo en esta comarca, creando lagares para abastecer a sus legiones. Pero fueron las órdenes monásticas las que propagaron la cultura del vino en la meseta ibérica. Ya en el siglo XII, los monjes procedentes de Cluny elaboraban vino en Valbuena de Duero. En el siglo XVI, los vinos que se elaboraban en Valladolid y Burgos eran tintos oscuros.

Sólo en la segunda mitad del siglo XIX fundó la familia Lecanda una bodega a orillas del río Duero. En sus viñedos se aclimataron cepas internacionales, como la cabernet sauvignon, la merlot y la malbec. Muy pronto, aquellos viñedos produjeron un vino excepcional que recibió el nombre de Vega Sicilia.

Los vinos de la Ribera del Duero se mantienen en el anonimato hasta que otro hombre genial funda, en los años 70, una bodega capaz de elaborar un vino excepcional. Alejandro Fernández creó su bodega en Pesquera de Duero y elaboró, en 1975, una reserva que asombró a medio mundo.

El primer tinto Pesquera era un vino impresionante y racial, encarnado en la materia sensual de los taninos –componentes de la uva que dan sabor y cuerpo al vino-, enaltecido por intensos aromas de bayas maduras y ciruelas pasas, con misteriosas notas de grafito y humo. Con el paso de los años, Alejandro Fernández perfeccionó sus métodos de elaboración, consiguiendo un tinto Pesquera más refinado, con un tanino más fino y jugoso.

Desde 1982, la comarca vitivinícola de la Ribera obtuvo su propia Denominación de Origen.

La iniciativa de las bodegas tradicionales se vio respaldada por el trabajo de los pequeños viticultores, que elaboran cada año algunos vinos excepcionales que se cuentan entre los mejores tintos españoles. Y esta leyenda se fortaleció con el aporte de buenos enólogos y entusiastas inversores.

Los grandes vinos de la Ribera del Duero han marcado un cambio definitivo en la apreciación de los nuevos tintos. Los amantes del buen color, noble graduación (13º o 13’5º), poderoso tanino y aristocrática presencia, deben estar siempre atentos a las joyas que nacen en esta singular región.

Situada en el corazón de Castilla y León, la región se extiende a lo largo de unos cien kilómetros, siguiendo el curso del Alto Duero. La provincia de Burgos destaca con el 85% del viñedo.

Estos viñedos de altiplanicie se extienden por ambas orillas del río, generalmente muy próximos a las orillas. La zona más ancha apenas alcanza los 30 kilómetros. Las tierras más bajas se dedican a cultivos de regadío y las cotas más altas de paramera están ocupadas por el cereal, mientras que el viñedo se cultiva en las terrazas intermedias, aunque algunos viticultores prefieren zonas altas “donde la vid se hiela”. El relieve es ondulado. Las tierras llanas y pedregosas del valle se alternan con las escarpadas colinas, a veces coronadas de altivos castillos y salpicadas de pinares y bosques.

La variedad más tradicional de la zona es la tinta del país o tinto fino, también llamada tempranillo, que ocupa el 60% del viñedo. Esta variedad ofrece aquí más pigmento y mejor acidez frutal que en otros climas españoles, cualidades que permiten elaborar vinos más elegantes, mejor estructurados y muy ricos en extracto. También se cultivan la garnacha, que no se utiliza en los tintos de crianza –al menos dentro de la D.O.– y cepas internacionales como la cabernet sauvignon, la malbec y la merlot. Estas últimas producen, en Valbuena, vinos de 13º que soportan un largo proceso oxidativo de crianza, evolucionando hacia vinos ricos en extracto seco y en elegante acidez, que funden sus jugosos taninos en el tostado y ahumado roble añejo. En menor medida, también podemos encontrar en la Ribera del Duero plantaciones de albillo –una uva blanca que algunos elaboradores aún mezclan en las cubas de tinto– y otras variedades como la bobal.

Clima continental, con temperaturas extremas: veranos cálidos e inviernos muy fríos. La pluviosidad oscila entre los 400 litros de Sardón y los 560 de Aranda. La luminosidad es alta. Alcanza su máximo en las 2.750 horas de sol de Valbuena. El otoño en esta región castellana suele ser frío y moderadamente húmedo, aunque las lluvias no suelen afectar la vendimia. Las heladas de primavera son frecuentes, sobre todo en mayo, determinando diferencias sustanciales entre las cosechas.

Las viñas ocupan principalmente las terrazas intermedias, sobre terrenos arcillosos. Las márgenes del río están formadas por terrazas aluviales-diluviales. Las laderas calcáreas más altas ofrecen, en ciertas cosechas, vinos de calidad excepcional. Hay también suelos arenosos, inmunes a la filoxera, ocupados por pinares.

La complejidad y el equilibrio de los vinos de la Ribera del Duero se deben, en buena parte a un clima fresco de tipo continental, con escasas precipitaciones que no superan los 500 mm anuales y que caen en las estaciones de otoño y primavera. Con más de 2.200 horas de sol al año, las variedades que se cultivan en la Ribera del Duero logran alcanzar un nivel óptimo de polifenoles que permiten su posterior madurez en barrica y botella.

Las variedades de La Ribera del Duero

La uva tempranillo es la reina de los viñedos de esta productiva Denominación de Origen Española. Sin embargo, ya es habitual que se empleen otras cepas como la garnacha e incluso cabernet sauvignon apara amparar el envejecimiento de los vinos de crianza y los grandes reservas.

También se están introduciendo la malbec y la merlot, que han demostrado una buena adaptación al terreno, buen rendimiento y la posibilidad de suavizar los ya de por si mansos vinos de la Ribera del Duero.

A pesar de lo dicho, la humilde uva de tempranillo es, por si sola, capaz de alumbrar vinos de una calidad extrema. Quizá por ello, los viticultores de la zona la emplean en el 60 % de su producción.

Esta uva sorprendió, por su capacidad para la elaboración de vinos destinados a envejecer, a los propios franceses que se acercaron a comprar vinos ante la carencia propiciada por la epidemia de la filoxera.

A continuación describimos las uvas autorizadas en La Ribera del Duero, de acuerdo con las directrices marcadas por la Denominación de Origen:

  • Tempranillo.Se trata de la uva de la Ribera del Duero por antonomasia, capaz de alumbrar vinos con aromas a mora y fuerte tonalidad violácea. Los aromas a frutos del bosque, su equilibrio tánico y su ajustada acidez hacen de ella una uva excepcional a la hora de elaborar vinos capaces de envejecer. Es habitual la mezcla de esta uva con “cabernet sauvignon” a la hora de conseguir vinos muy del gusto actual. También se le denomina “tinta del país”.
  • Cabernet sauvignon. También conocida como Burdeos tinto, Carbouet, Petit cabernet y Vidure. Procede de la región francesa , Burdeos, y se cultiva en todas las zonas cálidas del mundo.Es una planta vigorosa con rendimientos no muy elevados. Sus racimos son mediano y poco compactos. Se usa como mejorante en el envejecimiento de vinos. Sus vinos son secos, con cuerpo, alcohólicos, ácidos, de color violeta intenso. En nariz son intensos, florales y vegetales. En boca presentan gran sabor.
  • Garnacha tinta. Este tipo de uvas se encuentran en zonas cálidas y la calidad de sus vinos dependerá de los caracteres climáticos de la zona. Producen excelentes rosados muy afrutados. Los vinos tintos, muy aromáticos y con buena graduación, recuerdan en nariz a la frambuesa y ciruelas pasas.
  • Merlot. Es una cepa vigorosa procedente de Francia, de elevada productividad y brotación temprana. Es muy resistente a las enfermedades. Sus racimos son medianos y poco compactos. Sus vinos son suaves, de alta graduación, aromáticos y fáciles de beber. Presentan un color rubí con tonos violáceos y en boca recuerda hierba y especias. En nariz presentan aromas a ciruelas. Producen vinos equilibrados, con cuerpo, de color rojo con ribetes naranjas.
  • Malbec. De producción más exigua, esta uva produce vinos de acidez alta donde van a predominar los aromas a frutas negras y ciertos matices balsámicos a mentol. En muchas partes se la conoce como “uva negra”. Aunque originaria del sudoeste de Francia, es en Argentina y otros países de Hispanoamérica donde se encuentra más arraigada.
  • Albillo. Esta uva, también denominada “albillo de Toro” o “blanca de país” es capaz de producir vinos muy afrutados y alegres con buena graduación. Su aroma recuerda someramente al de las manzanas o melocotones maduros. Concede al vino una acidez media y tonos de color pajizo muy elegantes. Aunque de origen francés (más concretamente del sudueste de Francia) esta uva está muy adaptada a los entornos de América del Sur donde destaca en la producción de vinos de Argentina.

Aroma y aspecto del vino de La Ribera del Duero

Todas estas variables, consiguen que los vinos jóvenes de la Ribera del Duero alcancen una tonalidad púrpura muy intensa. Los tonos picota y cereza madura se pueden encontrar en vinos de ligera crianza. Cuando ésta es más acusada, se dan lugar en el vino a tonos teja y ladrillo característicos de la DO.

Los aromas que presentan estos vinos son los característicos de la variedad tempranillo, matizados por la presencia de otras variedades mezcladas en las diferentes añadas. Se trata de vinos afrutados, con aromas a frutas silvestres, a fresas, a grosellas.

Otras notas como las de café, madera, café, cacao o frutos secos están presentes en vinos de una maduración más prolongada.

Tipos de vino de La Ribera del Duero

Ribera del Duero rosado. Los vinos rosados de La Ribera del Duero se obtienen mediante la fermentación sin hollejos de uva tinta. Estamos ante vinos festivos, de tonos violáceos muy sutiles. Su acidez es equilibrada y su sabor muy afrutado con tonos de frutas frescas y carnosas.

Ribera del Duero tinto. Los vinos tintos de La Ribera del Duero no admiten más comentario que probarlos. En sus diferentes variedades, todos ellos son una garantía de aroma, sabor y color.

Ribera del Duero joven. Se trata de vinos que no han estado en barrica, o lo han hecho por un periodo inferior al año.

Ribera del Duero crianza. Estos vinos han permanecido en barrica durante 12 meses.

Ribera del Duero reserva. Los vinos de reserva de La Ribera del Duero deben pasar en barrica un mínimo de 12 meses. Luego vendrá el envejecimiento en botella hasta completar un total de 36 meses de envejecimiento.

Ribera del Duero gran reserva. Estos vinos tan afinados y bien estructurados lo son merced a los 60 meses de envejecimiento, de los que 24 pasará en barrica y 36 en botella.
Entre sus bodegas, es imprescindible destacar tres por su gran calidad y prestigio, estas son: Vega Sicilia, Pingus y Pesquera.

Vega Sicilia: El origen de sus viñedos data de 1.864, aunque sería unos años más tarde, concretamente en 1.915, cuando la familia Herrero dio el impulso que los haría crecer hasta lo que son hay día. La crianza de sus vinos es sumamente elaborada para poder obtener el “único”, cuvée principal de la bodega, que origina uno de los mejores vinos del mundo, con un profundo aroma a frutos secos, como bayas silvestres, ciruelas, uvas, especias, café y tabaco. Con una inmejorable estructura tánica.
Las uvas para su elaboración son la Tinta del País y Cabernet Sauvignón.
La superficie cultivada es de 180 hectáreas, cuya cosecha es manual y su maceración en cubas de madera. Tras su fermentación, el “único” se trasvasa a barricas viejas seis meses y posteriormente dos años más en barricas nuevas, terminando el proceso de maduración durante cinco años más en barricas de roble americano. Tras esto, se embotella sin filtrar, por lo que necesita un proceso de afinado de tres años más.

Esta bodega posee un segundo tipo de vino, denominado Valbuena, que consigue también unos excelentes vinos aunque su elaboración es diferente y que sale al mercado tras cinco años de crianza.

Pingus: La bodega Hacienda Monasterio, produce este vino que, en la actualidad, es el más cotizado de los vinos españoles.
La producción es muy limitada, ya que la finca posee sólo una extensión de 3,8 hectáreas. La cosecha se hace a mano y se traslada en cajas frigoríficas hasta la bodega. Las uvas son desgranadas a mano y luego se aplastan con los pies en recipientes de acero. Los diez días siguientes, las uvas están en su propio mosto hasta fermentar y tras un reposo, se introduce en barricas de roble francés. Cuando se produce la fermentación maloláctica, el mosto se introduce en otras barricas de roble nuevo, donde permanecerá durante dos años antes de ser embotellado. Este vino se caracteriza por su enorme intensidad, con aromas a higo, humo , alquitrán, chocolate y especias, que lo dotan de una elegancia insuperable.

Pesquera: Es otra de las estrellas de la Ribera del Duero. Se trata de un vino concentrado de enorme finura. Alejandro Fernández fundó la bodega en 1.972 y empezó a elaborar sus vinos de una forma muy rústica, con la uva sin despalillar y prensada en un viejo trullo, embotellándolo después en botellas de gaseosa con tapón de rosca.
Poco a poco sus vinos empezaron a adquirir prestigio hasta llegar a alcanzar una merecida fama mundial.
La producción se trata de vinos varietales elaborados con uvas Tintas del País.
Para ello, tras la fermentación alcohólica el mosto reposa aproximadamente dos semanas. Para la fermentación maloláctica y crianza utilizan barricas de roble americano, envejeciendo de forma extraordinaria.
Cuando un año la cosecha es excelente, elaboran por el método tradicional el internacionalmente famoso “reserva especial Janus”.

1.   Denominación de origen (D.O. o D.O.C., en Francia  Appellation d’Origine Contrôlée, AOC)

es un tipo de indicación geográfica aplicada a un producto agrícola o alimenticio cuya calidad  o características se deben fundamental y exclusivamente al medio geográfico en el que se produce, transforma, y elabora.

En otras palabras, es una calificación que se emplea para proteger legalmente ciertos alimentos que se producen en una zona determinada, contra productores de otras zonas que quisieran aprovechar el buen nombre que han creado los originales, en un largo tiempo de fabricación o cultivo.

Los productores que se acogen a la denominación de origen, se comprometen a mantener la calidad lo más alta posible y a mantener también ciertos usos tradicionales en la producción, como por ejemplo, en el caso del vino, en ciertas zonas se exige utilizar la uva tradicional de la zona. Asimismo, suele existir un organismo público regulador de la denominación de origen, que autoriza exhibir el distintivo a los productores de la zona que cumplen las reglas.

La ventaja fundamental de la denominación de origen es que garantiza al consumidor un nivel de calidad más o menos constante y unas características específicas. A cambio, los productores obtienen una protección legal contra la producción o elaboración de tales productos en otras zonas, aunque se utilicen los mismos ingredientes y procedimientos, que les permite influir sobre el precio final de éstos. También se señala que esta figura fomenta la organización del sector productivo y facilita el acceso de productores a mercados nacionales e internacionales.

2.  El Duero

es un río del noroeste de la península ibérica, que nace en los Picos de Urbión del Sistema Ibérico, a unos 2.160 sobre el nivel del mar, en Duruelo de la Sierra (Soria, España) y desemboca en la vertiente atlántica por la ciudad de Oporto, Portugal. Con sus 897km, es el tercer río más largo de la Península —tras el Tajo y el Ebro— y con sus 97.290km², posee la mayor cuenca hidrográfica peninsular (de los que 78.952 km², corresponden a territorio español y 18.238 km² a Portugal).

 

A %d blogueros les gusta esto: